y me llenaran las ideas con color
no tendría que inventarme a la mía,
basándola en recuerdos y dolor.
Sin ti, me siento un cualquiera:
la inspiración no vierte sus letras
y hato mis cadenas a un hubiera
yaciente en mentiras de piedra.
Podrá ser que siga entrando al salón,
y entre oraciones y demás palabras,
siga esperando otro choque de almas
o alguna llamada desde tu balcón.
El cigarro de tu recuerdo no es eterno,
aunque sigue liberando suspiros de humo.
Sus cenizas ,muertas, se van perdiendo
en mi boca y me van dejando mudo.
Eres una mina, desconocida, de inspiración,
te exploro y encuentro la joya necesaria
para adornar con tristeza cada canción…
aunque a veces tengan rimas precarias.
¿Y esto por qué?
Porque…
Contigo conocí las baratas de caricias,
el hablar bonito en liquidación,
que tu eres para el menor postor
y que practicaste el oficio de las mentiras.
Contigo descubrí que el perfume de melancolía
tiene esencia de agravios que matan la pasión.
Que un infantil tren irá por las mismas vías,
bajando pasajeros en estaciones de decepción.
Contigo supe que el tiempo es requerido
para no cultivar mentiras verdaderas,
para no romper ilusiones en amagues,
para no fundir amor con tonto olvido.
José Amilcar Herrera Castro
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